
De siempre se ha dicho que los banqueros han sido habitualmente un poco miserables. De Emilio Botín (padre) se comentaba que siempre llevaba el mismo abrigo raído temporada tras temporada. En esta foto de Paul Wolfowitz visitando una mezquita en Turquía se comprueba que los requisitos para el casting de banqueros cada vez se han puesto más elevados. ¿Cuánto tiempo llevará el presidente del Banco Mundial usando los mismos calcetines para que aparezcan unos tomates tan gordos? Seguramente sea su forma de inculcar el ahorro predicando con el ejemplo.